Salir de casa apurados y sin desayunar se volvió en común hábito de la sociedad actual. Sin embargo, esta práctica, lejos de ser inofensiva, puede tener repercusiones negativas en nuestra salud física y mental.
Una investigación liderada por Gary L. Wenk y titulada «¿Es el desayuno comida para el cerebro?», demostró que no desayunar afecta a la capacidad de atención de las personas y reduce la capacidad memorística.
En la fase experimental del estudio, pidieron a diferentes personas (que desayunaban y que no) que memorizaran una lista. Allí, los que sí que habían comido por la mañana, mostraron una mayor capacidad memorística que los que no.
El desayuno y la salud mental van de la mano
Asimismo, los resultados del estudio muestran que saltarse el desayuno aumenta significativamente la probabilidad de depresión, estrés y malestar psicológico en todos los grupos de edad y género.

El saltarse el desayuno con frecuencia, también se asoció a un bajo rendimiento académico, una menor felicidad, la soledad, un sueño corto, sueño largo o sueño intranquilo, entre otros factores.
La importancia de desayunar
El desayuno es la primera comida del día y, tras un largo periodo de ayuno nocturno, nuestro cuerpo necesita reponer energía para funcionar correctamente. Justamente, aporta nutrientes esenciales para el cerebro, como la glucosa, que es su principal fuente de energía.
Además, nos ayuda a mantener un buen estado de ánimo, a mejorar la concentración y memoria, y a regular el apetito a lo largo del día.

Las consecuencias de no desayunar
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