El 18 de mayo de 1810 es una fecha clave en la historia argentina porque marca el inicio formal de la Semana de Mayo, el proceso revolucionario que culminó con la destitución del virrey Cisneros y la creación del primer gobierno patrio.
Esto fue lo que sucedió exactamente ese día en Buenos Aires:
La Proclamación del Virrey Cisneros
El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros hizo publicar una proclama oficial dirigido a los vecinos de Buenos Aires. En ese documento, Cisneros confirmó de manera oficial los rumores que ya circulaban en las calles: España había caído ante las fuerzas de Napoleón Bonaparte, la Junta Central de Sevilla (que le había otorgado su cargo de virrey) se había disuelto y el rey Fernando VII seguía prisionero.
El intento de mantener el control
Sabiendo que su autoridad quedaba totalmente deslegitimada al no existir el gobierno que lo nombró, Cisneros intentó calmar las aguas. En su proclama, pidió al pueblo mantener la fidelidad a la corona española y propuso crear un gobierno provisional en América junto a los otros virreinatos, intentando asegurar que nada cambiaría.
La reacción de los revolucionarios
La estrategia de Cisneros tuvo el efecto contrario. Al recibir la confirmación oficial del colapso español, el grupo de criollos revolucionarios (integrado por Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Cornelio Saavedra, entre otros) entendió que la oportunidad histórica había llegado. Consideraban que, al no haber rey ni junta en España, la soberanía debía volver al pueblo.
Esa misma noche, los patriotas se reunieron en secreto en la casa de Nicolás Rodríguez Peña y en la jabonería de Hipólito Vieytes.
Allí tomaron una decisión definitiva: exigirle a las autoridades coloniales la convocatoria urgente a un Cabildo Abierto para decidir el futuro político del Río de la Plata. Así se encendió la mecha que terminaría el 25 de mayo.
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