Tengo una idea: El emprendedor que revolucionó la importación textil para comerciantes argentinos

«Detrás de un gran profesional subyace una historia de vida de mucha entrega y constancia», reflexiona el conductor del ciclo Tengo una idea, Tomi Dente, al presentar a Javier Paik.

Dueño de la marca Citrino y con locales estratégicos en el corazón comercial de Flores, Paik no es solo un vendedor de ropa: se ha convertido en el puente necesario entre los comerciantes argentinos y las fábricas de China [01:19].

Una herencia de trabajo y resiliencia
La historia de Javier está marcada por la cultura del esfuerzo. Hijo de padres coreanos que llegaron a Argentina «con una mano adelante y otra atrás», creció viendo a su familia reinventarse tras la crisis de 2001, un colapso económico que los obligó a empezar de cero. «Me tocó trabajar desde muy corta edad… mi papá se fundió, tuvo cáncer, y se volvieron a Corea para desconectar», relata Paik sobre los orígenes de su temple empresarial [06:50].

Hoy, con más de una década de experiencia importando, lidera un equipo de 50 personas que abarca desde el diseño hasta el comercio exterior. Su conocimiento no es teórico; viaja a China al menos dos veces al año (abril para verano, agosto para invierno) para garantizar que las colecciones lleguen a tiempo a las vidrieras argentinas [10:41].

El programa «China en primera persona»
Javier Paik detectó un problema recurrente: muchos comerciantes viajaban a Oriente por su cuenta y volvían con las manos vacías o con malas compras, abrumados por la barrera idiomática y los mínimos de compra inalcanzables de las grandes ferias como Cantón.

Para solucionar esto, diseñó un programa de 18 días dividido en cuatro etapas:

  1. Preparación: Armado de carpetas y definición de la marca antes de viajar.

  2. Viaje y exploración: 10 días para recorrer fábricas y mercados especializados sin comprar, solo para comparar y «sentir» el ambiente de trabajo de los proveedores.

  3. Cierre de órdenes: 5 días dedicados exclusivamente a la negociación y compra, con asistencia de traductores nativos especializados en indumentaria.

  4. Post-viaje: Seguimiento de producción, control de calidad en origen y gestión de la exportación hasta que la mercadería llega a Argentina [13:03].

«La gente llega ansiosa y los primeros días se quema… nosotros les ayudamos a administrar bien su tiempo», explica sobre la importancia del mentoreo in situ.

Derribando mitos sobre el «Made in China»
Durante la entrevista, el empresario es contundente respecto a la calidad de la producción asiática. «Hoy lo mejor que se fabrica en el mundo es de China», asegura, desmitificando la idea de que todo lo importado es de baja categoría. Explica que el mercado chino ofrece todo el espectro: desde «basura» desechable hasta prendas de terminación premium que abastecen a las mejores marcas globales [09:33].

Avellaneda: un polo que se profesionaliza
Paik también destaca la evolución del centro comercial de la calle Avellaneda en Flores. Lejos de la imagen precaria de antaño, describe un presente donde la calidad y el calce de las prendas compiten de igual a igual con los shoppings. «La gente se ha profesionalizado muchísimo», afirma sobre sus colegas, quienes ahora tienen la oportunidad de escalar sus negocios importando insumos o productos terminados de manera directa y segura gracias a su gestión [02:34].

Con grupos reducidos de 20 empresarios por viaje, Javier busca mantener un trato personalizado, desayunando con ellos y guiándolos en cada paso.

Su promesa es clara: efectividad del 100% y la seguridad de que lo que se compra es exactamente lo que llega al contenedor meses después.

Mirá el programa completo…

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