Tengo una idea: El emprendimiento que redefine la inclusión a través de juegos de mesa

Detrás de cada gran proyecto suele haber una historia de resiliencia y una búsqueda incansable por un propósito mayor. Ese es el caso de Judith Dorín, la fundadora de «Un ratito más juguetes», un emprendimiento dedicado a la creación de material didáctico y juegos de mesa inclusivos, diseñados específicamente para personas ciegas o con baja visión, pero pensados para que todos puedan compartirlos en una misma mesa.

De los sistemas a la vocación social
Aunque hoy es un referente en el área de la educación especial aplicada al juego, el camino de Judith no fue lineal. Por mandato familiar en una época donde las carreras técnicas se percibían como el único futuro seguro, estudió y se recibió como Licenciada en Sistemas [[03:35]. Sin embargo, su verdadera pasión siempre estuvo ligada a la docencia y al contacto con los niños. «Mi papá me decía que el futuro estaba en la computación, pero no era mi futuro», recordó sobre aquella etapa [[03:28]].

Tras años de dedicarse a la crianza de sus mellizos, Sol y Matías, y atravesar el fallecimiento de su madre en 2013, Judith sintió que era el momento de materializar sus propias ideas [[09:33]. Así nació en 2014 su proyecto artesanal, impulsado por una profunda empatía hacia la falta de recursos para personas con discapacidad visual.

El hallazgo de un vacío: jugar sin ver
La chispa definitiva surgió tras conocer la realidad de niños con hipoacusia y, posteriormente, visitar la Biblioteca Argentina para Ciegos [[12:35]. Allí se encontró con adultos que le confesaron haber tenido infancias «sin juego» por la carencia de materiales adaptados. Judith decidió entonces aprender Braille y utilizar su sensibilidad artística para diseñar desde cero juegos que no fueran meras copias, sino creaciones originales con una lógica propia [[15:49].

Uno de los pilares de su marca es que los productos no son solo para ciegos. «Lo que yo hago es inclusivo para que a la persona que ve también le llame la atención y tenga ganas de jugar con el otro», explicó [[19:32]. Sus juegos utilizan una combinación de colores vibrantes, texturas táctiles diferenciadas (como goma eva corrugada) y sistema Braille realizado a mano con punzón sobre plastificado frío [[15:16].

Materiales que estimulan los sentidos
En el living de Global Play, Judith mostró algunas de sus obras, como una adaptación del juego «El Preso», que ayuda a practicar sumas mediante números en relieve y Braille [[17:31], y naipes con números sobredimensionados para personas con disminución visual [[21:05]. También destacó tableros diseñados para estimular la memoria a través de patrones táctiles [[25:06] y el clásico Tatetí con fichas de distintas rugosidades.

El nombre del emprendimiento, «Un ratito más», fue idea de su hija Sol, evocando la frase que todos los niños dicen antes de irse a dormir cuando están inmersos en el juego [[14:15]. Hoy, Sol —arquitecta— y Matías —ingeniero informático— colaboran activamente en el diseño y la estructura del proyecto, cerrando un círculo de amor familiar y compromiso social.

Para Judith Dorín, el verdadero éxito radica en el agradecimiento de quienes encuentran en sus juegos una forma de volver a la esencia: sentarse a una mesa, dejar de lado las pantallas y recuperar la comunión entre seres humanos [[26:03].

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