Tengo una idea: La nutricionista que revolucionó el fitness «natural» en Argentina

«El fitness y la nutrición son marido y mujer; si uno deja de lado la alimentación, no funciona», sentencia Daiana de Lourdes Bruno, nutricionista y atleta de Fit Model, durante su paso por el ciclo Tengo una idea.

Nacida en una familia que siempre valoró la estética, Daiana comenzó su carrera como modelo a los 15 años en su San Luis natal. Sin embargo, fue un consejo de su abuela médica lo que la impulsó a buscar un cambio más profundo: «Vos tenés que estudiar nutrición porque es la medicina del futuro» [03:16].

El duelo como catalizador
Su incursión en el Fit Model, una disciplina que combina el desarrollo muscular con la elegancia del modelaje, no fue casual. En 2022, tras el diagnóstico de enfermedad de su padre, Raúl, Daiana encontró en el gimnasio un refugio para transitar el dolor. «Lo tomé como un refugio… en ponerme un objetivo en salir adelante», confiesa sobre aquel momento bisagra que culminó con su casamiento y, un mes después, la pérdida física de su padre, quien sigue siendo su guía espiritual [05:40].

Disciplina de acero y alimentación real
Lejos de las fórmulas mágicas, su rutina es un testimonio de constancia. Se levanta a las 7 de la mañana y dedica casi dos horas diarias al entrenamiento físico, dividiendo su tiempo entre cardio y musculación. Su secreto, asegura, es «pelar más y abrir menos paquetes», promoviendo el consumo de alimentos reales por sobre los procesados industriales [11:47].

Esta filosofía la llevó a consagrarse como «atleta natural», compitiendo sin el uso de químicos para el desarrollo muscular, un mérito doble en un ambiente donde la suplementación artificial es moneda corriente. «Cuesta quizás sin químico poder llegar a estar a la misma altura de una compañera en tarima… pero con la alimentación se puede lograr», afirma con orgullo [22:20].

Un vestido con historia
El punto culminante de su carrera reciente ocurrió en noviembre de 2025, durante la «Noche de Campeones» en Rosario. Faltando tres semanas para la competencia y sin vestuario, Daiana recordó un regalo que su padre le había hecho años atrás cuando representó a su provincia en Miss Mundo: un vestido de Natalia Antolín bordado en perlas y cristales. «Me dijo: ‘Guardalo porque lo vas a volver a usar'», rememora emocionada. Con ese mismo vestido, adaptado al reglamento deportivo, Daiana se alzó con el oro internacional, sintiendo que cerraba un círculo perfecto de amor y legado [23:49].

Hoy, con la mirada puesta en Europa para 2026, Bruno no solo busca medallas, sino inspirar. Su mensaje en redes, donde el 90% de sus seguidoras son mujeres, es claro: el bienestar no es una meta estética, sino una construcción diaria de amor propio y salud.

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