Un día como hoy debutaba Argentina en un Mundial

El camino de la Selección Argentina en la máxima cita del fútbol internacional comenzó a escribirse de manera oficial en pleno invierno rioplatense.

El 15 de julio de 1930, el conjunto albiceleste pisó por primera vez el césped de una Copa del Mundo durante la edición inaugural organizada por Uruguay. Aquella tarde, en el Estadio Gran Parque Central de Montevideo, Argentina hizo su presentación absoluta enfrentando a la exigente selección de Francia, marcando el inicio de una mística que, casi un siglo después, se mantiene más viva que nunca.

El encuentro no fue sencillo para el representativo nacional. El clima de época, sumado a las fricciones lógicas de un fútbol sumamente físico y menos reglamentado que el actual, transformó el partido en un verdadero duelo táctico y de resistencia. El seleccionado francés venía de golear a México en la jornada de apertura y llegaba con rodaje, mientras que los argentinos debieron controlar los nervios lógicos del estreno ante miles de espectadores que cruzaron el Río de la Plata en precarias embarcaciones para alentar al equipo.

La paridad y la tensión dominaron el desarrollo del juego hasta que, a los 36 minutos del segundo tiempo, se produjo la jugada que quedó grabada con letras de molde en las enciclopedias del deporte nacional. Tras una infracción cerca del área grande francesa, el centrocampista defensivo Luis Monti se hizo cargo de la ejecución. Con un potente y preciso disparo de tiro libre, el mediocampista de San Lorenzo de Almagro logró vencer la estirpe del arquero Alexis Thépot. De esta manera, «Doble Ancho» Monti no solo decretó el triunfo final por 1-0 sobre el conjunto europeo, sino que firmó el primer gol de la historia de la Selección Argentina en los mundiales.

Aquel debut con victoria fue la piedra basal de una campaña memorable que llevaría a la Argentina a disputar la final de ese campeonato frente al local, Uruguay. A 96 años de esa hazaña fundacional, el gol de tiro libre de Luis Monti contra Francia se consagra en la memoria de la cultura deportiva como el kilómetro cero de una pasión nacional inquebrantable.

Foto: Archivo propio IA.

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