Del amor romántico al amor propio: una transformación necesaria.
“La única constante en el universo es el cambio”. Esta frase me representa demasiado: pasé por infinitas versiones de mí misma. Nacida a fines de los ‘70, soy parte de esa micro-generación bisagra llamada Xennial: sin internet en la infancia, pero adaptada al mundo digital en la adultez.
Elegí estudiar Contador por necesidad: buscaba algo accesible, con rápida salida laboral. Lo logré y trabajé 22 años en el mundo corporativo. Pero lo que me movía por dentro no era el éxito profesional, era una búsqueda desesperada de amor. Crecí con el modelo del amor romántico como salvación. Mi mamá, una mujer admirable, con una discapacidad visual que marcó su juventud, me transmitió que el amor verdadero había dado sentido a su vida. Y yo, creyente fiel de esa historia, pasé décadas intentando replicarla.
Me enamoré en la adolescencia, y cuando esa relación terminó nunca supe volver a estar sola: seguía pensando por dos. Cada separación era una derrota. Y con los años, mientras mi carrera crecía, mi vida emocional se desmoronaba. Relaciones breves, vínculos inestables, una autoestima cada vez más frágil. A los 37, luego de una seguidilla de vínculos un poco tóxicos, toqué fondo. Fueron largos meses de una oscura depresión. Me sentía vacía, sola, sin propósito. Y lo peor: fracasada. Ya no iba a poder formar una familia como la que soñaba desde niña.
Esa crisis fue el punto de inflexión. Empecé de nuevo, literalmente. Me mudé. Me acompañé. Me transformé en mi mejor amiga. A través del coaching, la astrología, el counseling y el Diseño Humano encontré respuestas y, sobre todo, dirección. Aprendí en mi piel, no me lo contaron. Supe comprender que no se trata de “completarme” con otro, sino de reconocerme completa. Lo que buscaba afuera, estaba dentro mío.
Hoy me defino como un ser de luz. Me elijo cada día como mi mejor aliada. El amor por mí misma me habilita a vibrar en amor, gratitud y abundancia; a aceptar lo que no depende de mí y a accionar cada minuto para transformar todo lo que sea necesario, y convertirme en una mejor versión de mí misma.
Por todo esto es que, hoy, mi propósito es ayudar a mujeres cansadas de buscar pareja y de acumular fracasos amorosos, a sentirse en paz y a recuperar la seguridad en sí mismas, para que puedan construir una relación amorosa comprometida y consciente.
Porque el amor que realmente transforma… es el que aprendemos a darnos.
Si esto resuena con vos, quiero decirte que no estás sola.
Te invito a mi espacio en IG @unalome_by_loreley, suscribirte a mi canal de YouTube y/o seguir mi podcast en Spotify “UNALOME TE TRANSFORMA”.

Seguí leyendo sobre