Lo que hoy es una herramienta indispensable para el trabajo, la familia y el amor, nació casi por accidente. Un 24 de febrero de 2009, Jan Koum (un inmigrante ucraniano en EE. UU.) lanzó WhatsApp con una idea muy distinta a la actual: su intención no era que la gente chateara, sino que pudieran poner un «estado» al lado de su nombre para que sus contactos supieran si estaban ocupados, en el gimnasio o con poca batería.
Sin embargo, cuando Apple habilitó las notificaciones push, los usuarios empezaron a usar esos estados para responderse entre sí.
En ese momento, Koum comprendió que acababa de inventar el futuro de la mensajería instantánea.
Los hitos de una revolución
2009: Nace oficialmente. Al principio era exclusiva para iPhone y costaba 1 dólar (o era gratuita el primer año).
2014: Facebook (hoy Meta) compra la aplicación por la astronómica cifra de 19.000 millones de dólares. En ese momento, muchos creyeron que Mark Zuckerberg había pagado demasiado; hoy parece una de las compras más baratas de la historia tecnológica.
2016: Se implementa el cifrado de extremo a extremo, convirtiendo a la app en un estándar de seguridad y privacidad para el usuario común.
2018: Lanzamiento de WhatsApp Business, transformando la app en una herramienta de comercio fundamental para pequeñas y medianas empresas.
WhatsApp en números (2026)
Hoy, la plataforma no es solo una app de chat, sino un ecosistema:
Más de 3.000 millones de usuarios activos en todo el mundo.
Se envían más de 100.000 millones de mensajes por día.
Argentina es uno de los países con mayor penetración de la app: casi el 95% de los internautas locales la utilizan como su vía principal de comunicación.
El impacto social y el «fenómeno de la inmediatez»
WhatsApp no solo cambió la tecnología, cambió la psicología de nuestra comunicación. Conceptos como el «visto» (doble check azul), los grupos de padres del colegio, los audios de 5 minutos y la posibilidad de compartir la ubicación en tiempo real han reconfigurado la manera en que nos vinculamos.
En gran parte del mundo en desarrollo, especialmente en América Latina e India, «tener internet» es sinónimo de «tener WhatsApp». La app ha democratizado el acceso a la información, pero también ha planteado desafíos enormes, como la lucha contra las fake news y la desinformación.
¿Sabías que…?
El nombre es un juego de palabras en inglés entre la frase «What’s up?» (¿Qué pasa? / ¿Qué onda?) y la palabra «App».
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