Existe una creencia muy arraigada entre padres e incluso algunos profesionales de la salud: esperar a que un niño cambie todos sus dientes de leche (alrededor de los 12 años) para llevarlo al ortodoncista.
Sin embargo, la odontóloga Rocío Villafañez, especialista en ortopedia dentomaxilar, advierte en el programa Estar Bien! que esta demora puede significar la pérdida de un tiempo valioso.
«La importancia de no esperar es porque en el momento en que los niños están creciendo, es cuando nosotros podemos modificar su crecimiento y su desarrollo de los huesos maxilares», explica la especialista. Tratar tempranamente permite guiar el crecimiento de forma armoniosa y detectar disfunciones graves, como la respiración bucal, que limitan el potencial de desarrollo del complejo nasomaxilar [[01:21].
Las señales de alerta que todo padre debe observar
¿Cómo detectar si el desarrollo maxilar de un niño no va por buen camino? Rocío detalla signos claros y sorprendentes que van mucho más allá de la boca:
Respiración bucal y postura: Si un niño duerme con la boca abierta, babea la almohada, ronca o se cansa rápido al hacer deporte, es probable que no esté respirando por la nariz. Para compensar la entrada de aire, el niño adopta una postura con la cabeza hacia adelante. Esto, increíblemente, repercute en toda la columna y las piernas: «Las rodillas se van inclinando hacia adelante y el pie se apoya mal, por eso por lo general tienen pie plano todos los que son respiradores bucales» [[02:38].
Dientes «demasiado perfectos»: A los 5 años, los dientes de leche no deben estar uno pegado al otro. Según la doctora, «todos los niños deberían tener espacios entre los dientes; eso indica que está creciendo adecuadamente para que luego entren los permanentes, que son más anchos». Si los dientes temporales están perfectamente juntos, es casi seguro que faltará espacio en el futuro [[04:51].
Ortodoncia vs. Ortopedia: la diferencia vital
Una confusión común es mezclar ortodoncia con ortopedia. «No son lo mismo», aclara Rocío Villafañez.
Mientras que la ortodoncia mueve únicamente los dientes (usando brackets, por ejemplo), la ortopedia trabaja sobre los huesos y los músculos.
Si un niño presenta un maxilar superior muy adelantado (clase dos), un aparato removible de ortopedia a los 8 años puede corregir el hueso. Si se espera a la adolescencia, el hueso ya no se puede moldear y la solución requerirá ortodoncia con la probable extracción de dientes sanos [[06:00].
Hábitos, alimentación y emergencias
La especialista también subrayó la importancia de erradicar hábitos de succión (chupete, mamadera o dedo) a más tardar a los dos años, para evitar deformaciones del paladar y mordidas abiertas [[09:20].
Asimismo, recomendó fomentar la masticación de alimentos duros de forma bilateral para estimular el crecimiento óseo [[13:27].
Finalmente, aportó un dato vital para emergencias: si a un niño se le cae un diente permanente por un golpe, no hay que lavarlo ni cepillarlo, ya que esto destruiría las fibras que permiten su reimplante. Debe guardarse inmediatamente en leche, solución fisiológica, o en la propia boca (saliva) del niño, y acudir a una guardia en un plazo máximo de 45 minutos [[20:44].
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