«Le pongo parte de mi alma a cada prenda que diseño y a todo el proceso en sí». Con esta declaración de principios, la diseñadora de indumentaria Sofía González inauguró la segunda temporada del ciclo de entrevistas Tengo una idea. Creadora de la marca Anima (alma, en italiano), Sofía representa a una nueva generación de emprendedores argentinos que apuestan por salir de la vorágine industrial para abrazar un modelo de negocios más consciente y artesanal [[02:49].
De la fábrica al diseño de autor
Desde muy pequeña, en los años 90, Sofía supo que su camino estaba en el arte. «Jugaba con las muñequitas de papel… no sabía si hacer Bellas Artes o indumentaria, y terminé eligiendo indumentaria porque englobaba un poco de todo lo que me gustaba hacer», recuerda sobre sus inicios. Tras recibirse, su primer trabajo fue en una fábrica de producción masiva, un entorno donde se fabricaban hasta 2000 unidades idénticas por diseño.
Más tarde pasó al diseño de autor, pero siempre trabajando en el área de producción para otras firmas. El punto de inflexión llegó cuando la marca para la que trabajaba cerró abruptamente. «De un día para el otro me quedé sin trabajo, y dije ‘gracias a Dios’, porque me animé a hacer lo propio», confiesa Sofía sobre el nacimiento de Anima [[03:09].
Inspiración patagónica y prendas atemporales
El diferencial de Anima radica en su profundo rechazo a las tendencias efímeras. Sofía diseña a través de «cápsulas atemporales», buscando que sus prendas perduren en el armario y no pasen de moda a los seis meses. Para lograrlo, su principal fuente de inspiración es la naturaleza, especialmente los paisajes del sur argentino.
«Las primeras cápsulas me inspiré en el sur de Argentina. La estampa que tengo puesta viene de la corteza de los árboles de arrayanes, la fui deconstruyendo y sintetizando», detalla la diseñadora. Sus colecciones incluyen desde buzos bordados a mano con diseños de helechos sureños hasta camisas de lino y rayón estampadas con lupinos patagónicos y zorritos grises [[05:17].
El valor del «Slow Fashion»
En una industria caracterizada por la velocidad y el descarte, Sofía milita por el slow fashion (moda lenta). Para ella, este concepto implica «dedicarse al proceso más que a la velocidad que impone la industria». Es, además, un ejercicio de autodisciplina para combatir su propia autoexigencia. «Elegir un enfoque slow fue como ponerme el freno a mí misma. No pasa nada si no termino esto hoy, lo puedo seguir mañana, no me corre nadie», reflexiona [[07:42].
El proceso creativo es meticuloso e involucra desde la observación del entorno (capturando texturas con su celular) hasta el desarrollo de la moldería y el diseño digital de los estampados. Todo está pensado para abrazar la diversidad de cuerpos. En lugar de ofrecer una curva de talles restrictiva, Sofía desarrolló una moldería propia basada en el estudio antropométrico argentino, sumando elásticos y cintas de ajuste para que las prendas sean versátiles y abarcativas [[13:01].
Con tienda online y presencia física en un multimarca de Pilar, Anima no define a un público específico por edad o género. Su objetivo es más profundo: «Apunto a que las estampas y las prendas despierten un recuerdo o un momento de felicidad. Busco que al tocar la tela sientas placer y que la prenda te abrace», concluye Sofía, demostrando que en el mundo del diseño independiente, la belleza y la comodidad pueden ir de la mano [[17:54].
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