Una llama que llama con un smartphone. Una llama que viaja a Nordelta y se cree un carpincho. Una llama que conoce famosos y charla con animales. A pesar de que pasaron más de 25 años desde las icónicas bromas telefónicas, esta vez vuelven recargadas y con más contenido inédito.
El viernes 27 de febrero, el hito de la publicidad de los años ’90 en la Argentina regresa de la mano de Personal. A más de dos décadas de su irrupción original, La llama que llama se relanza como un innovador microcontenido disponible en el catálogo de entretenimiento de Flow.
La temporada se presenta como una miniserie de ocho episodios, con una duración de entre cuatro y seis minutos cada uno. El viernes 27 de febrero se lanzarán los primeros cuatro capítulos, seguidos por dos episodios el jueves 5 de marzo y los dos finales el jueves 12 de marzo. Para los más nostálgicos, también habrá formatos más cortos, similares a los comerciales clásicos, que complementarán el contenido principal.
El proyecto fue declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura y Turismo de Jujuy debido a su impacto en la memoria publicitaria y su reflejo de los paisajes del Norte Argentino. La propuesta busca no sólo rememorar a los personajes, sino captar la atención del público joven a través de referencias contemporáneas, como llamas haciendo vivos en Instagram, ironizando el lenguaje inclusivo o cambiando de planos, saliendo del clásico “cámara estática” a planos cortos y dinámicos.
Un fenómeno que resiste al tiempo
En 1998, La llama que llama surgió como una creativa campaña para publicitar los planes de larga distancia en telefonía fija de Telecom. Rápidamente, esta familia se ganó el corazón del país a fuerza de un humor irreverente, simple e ingenioso. Hoy, resistiendo los avances tecnológicos y los cambios en los consumos culturales, Personal revive este fenómeno que se mantuvo vivo en el imaginario social gracias a las redes sociales.
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El regreso de los creadores originales
Para garantizar que la esencia permanezca intacta, la miniserie fue creada por Maximiliano Anselmo y Sebastián Wilhelm, los creativos originales, bajo la dirección de Francisco Colombatti de la productora Landia.
La icónica familia resucita con las mismas voces y personajes: el padre, protagonista de las bromas; Llamona, la madre de risa hilarante; Llamiro, el hijo adolescente, el Viejo y el Bebé «bandido». Por primera vez, interactuarán con celebridades de carne y hueso, entre las que se encuentra el actor Benjamín Vicuña.
“Son personajes muy vivos, porque su humor es el que nos gusta: una mezcla de absurdo, ácido y tonto. El desafío fue pasar del formato publicitario al de miniserie, donde ya no son sólo chistes, sino una dinámica que permite desarrollar mejor a los personajes”, explicó Anselmo.
Por su parte, Wilhelm agregó: “Destacamos la humanidad en una era de inteligencia artificial. El títere es algo tan primitivo; la mano de alguien y su expresión nos parecen irremplazables. Ni la animación 3D ni la IA pueden darnos esa humanidad”.
«Las llamas viven en Jujuy, en la clásica casa de siempre. Hay capítulos en los que viajan al Sur, a Buenos Aires y otros lugares de la Argentina con diferentes excusas. Pero esto nos permite federalizar el personaje. Ahora hablan con celular, así que lo pueden hacer desde cualquier lado», exclamaron entre risas los creadores.
Los ocho capítulos se realizaron “como en los viejos tiempos”. El proceso incluyó cinco días de grabación de voces originales -con todo su detalle gestual- y una semana de rodaje con titiriteros. “Es un trabajo muy arduo. Son horas de rodaje en las que no se debe ver ninguna parte de tu cuerpo. Te piden que te estires tanto que terminás convirtiéndote en el verdadero cuello de una llama”, comentaron entre risas los titiriteros.
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