Pausa: Caminar el propósito, un viaje de sanación y redescubrimiento personal

«El cuerpo nos genera la solución perfecta para poder sobrevivir». Con esta poderosa reflexión, Agustina Torres de Tolosa inauguró la segunda temporada de Pausa, el ciclo de entrevistas de Global Play que indaga en las terapias complementarias y el bienestar emocional. Experta en recursos humanos y coach bilingüe, Agustina se dedica hoy a acompañar a personas, equipos y organizaciones a descubrir su propósito y transformar su liderazgo [[01:59]. Sin embargo, para llegar a este presente de plenitud, tuvo que atravesar un profundo dolor físico y emocional.

El diagnóstico que lo cambió todo
Durante años, Agustina llevó una doble vida: por un lado, su exitosa carrera en el ambiente corporativo multinacional; por el otro, su incansable búsqueda espiritual a través de la religión, el coaching y las terapias alternativas. «Las mantenía como en dos mundos separados», confiesa [[04:44].

El quiebre llegó con un diagnóstico paralizante: fibromialgia. Los dolores eran tan agudos que le costaba moverse, padecía dolores de cabeza, de espalda y entumecimiento muscular generalizado, lo que la obligó a depender de una fuerte medicación [[08:01]. Los médicos le ofrecían tratamientos paliativos para mejorar su calidad de vida, pero nadie le prometía que el dolor desaparecería.

Desesperada pero escéptica («Para mí, todo lo que no fuera científicamente comprobado no estaba en mi radar»), aceptó la recomendación de una amiga abogada para probar la biodecodificación. La premisa que la convenció fue simple pero letal: «A lo sumo, perdés un poco de tiempo y un poco de plata, o te puede cambiar la vida» [[07:34].

El cuerpo como escudo
La biodecodificación postula que las enfermedades son respuestas biológicas de supervivencia ante traumas emocionales no resueltos. En el caso de Agustina, la terapia sacó a la luz dolores profundos, como la separación de sus padres en la infancia y la trágica muerte de su hermano en un accidente [[09:19].

«Fui dándome cuenta de que el cuerpo, en realidad, lo que estaba haciendo era salvarme. Si vos no querés sentir tanto dolor por esas situaciones familiares, el cuerpo se endurece, te blindás», explicó. Sorprendentemente, un mes después de esa primera sesión reveladora, Agustina había dejado la medicación y estaba jugando al hockey [[08:43].

Uniendo dos mundos: coaching, mindfulness y access
Sanada y empoderada, Agustina decidió formarse en las mismas disciplinas que la salvaron. Estudió biodecodificación, constelaciones familiares y coaching ontológico, herramienta que le permitió «desafiar la creencia de que las cosas (como un trabajo o una carrera) son para toda la vida» [[14:23].

Logró integrar su desarrollo personal con su profesión, aplicando talleres de mindfulness y gestión emocional en la misma multinacional donde trabajaba, ascendiendo a un puesto regional de Recursos Humanos [[16:58].

Además, incorporó la técnica de Barras de Access, a la que describe como «resetear el disco duro del cerebro» mediante toques suaves en la cabeza, liberando creencias limitantes desde la ligereza y no desde el sufrimiento [[23:34].

Hoy, su filosofía de vida se resume en una de las preguntas de esta terapia: «¿Y si el propósito de la vida es divertirse?». Una invitación a soltar la hiper-exigencia para, simplemente, aprender a amar y dejarse amar.

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